Esta MILF virgen de 40 años chorrea con su primera polla
0Es difícil de creer, pero Penny todavía era virgen a los cuarenta. El sexo simplemente no era algo que la obsesionara hasta que él apareció. Todo empezó cuando decidió alquilar su habitación libre a un estudiante. Semana tras semana, el adolescente traía chicas a casa y ella no podía evitarlo todo. Las chicas gritaban fuerte, teniendo un orgasmo tras otro. Penny estaba celosa y siempre pensaba: “¿Por qué no puedo ser yo?”. Ella comenzó a fantasear con él viniendo, tomándola por detrás en su cama, follándola y corriéndose en su cara. Comenzó a jugar consigo misma, frotando su coño maduro en su cama, inventando varios escenarios que la pusieron irracionalmente cachonda, anhelando esa polla joven. Finalmente había llegado el momento en que la tensión era demasiada. Mirando seductoramente a la estudiante por encima de su computadora portátil, no pudieron evitar frotarse y besarse. Una cosa llevó a la otra y ambos estaban completamente desnudos. Ella nunca antes había estado con un hombre. Ella estaba frotando y lamiendo sus pezones, tocándolo donde era sensible. Ella lo estaba complaciendo de una manera que ninguna otra mujer podía, comenzando con chupar las pelotas mientras él gemía de placer. Ella estaba mirando su dura polla, su primera polla. Pasando entre sus piernas, abrió la boca para lamerle la polla de abajo hacia arriba, abriéndose camino hasta la punta. La agarró por el pelo y la hizo moverse sobre su palpitante y dura polla, mientras sus grandes tetas rebotaban. Ella estaba escupiendo en su polla, con una mano dándole una mamada mientras se concentraba en complacer su punta. «Dámelo, dame tu polla, métela en mi coño. Lo quiero todo en mi coño». Se pusieron en la posición de vaquera, y ella lentamente se abrió paso sobre su polla. Su polla, mojada de baba, estaba lista para tomar su virginidad, sus apretadas paredes acercándose a él. Él le lamía los pezones y le susurraba al oído mientras la mujer desnuda rebotaba en su polla. Su primer orgasmo y ella chorreó encima de él. El chico nunca antes había visto algo así. Su coño maduro chorreaba con fuerza sobre él. Estaban en vaquera inversa, y él se ponía rudo. Él le dio una palmada en el trasero y la penetró profundamente mientras la mantenía quieta con sus manos. Rápidamente cambiaron al misionero, donde ella volvió a chorrear sobre su polla. Había una almohada debajo de sus caderas para sentir cada centímetro de este travieso estudiante, frotando su polla en su clítoris y deslizándola nuevamente. Él estaba yendo profundo y crudo, su apretado coño acercándose, haciéndolo correrse. Por primera vez se sintió mujer.






